
Copyright ©2005, juan carrillo 2002
07.12.06
g Eduviges y el museo de la esperanza
Ocurrió una vez hace muchos años, en un lugar alejado y maravilloso, rodeado de árboles que nadie podía podar ni pintar de blanco la base de sus troncos, de canarios cantores que nadie podía enjaular y de cavernas que servían de refugio a esas mariposas extraordinarias que se trasladaban cada año del Canadá hasta Sudamérica sólo para aparearse y regresar después a casa a depositar sus larvas. Hasta allí llegó un grupo de personas, habitantes de un curioso país donde la gente después de recibir once años de educación no sabía leer, con la decisión de construir una aldea pequeña, en cuya plaza principal se levantara el primer museo de la educación que nadie jamás haya imaginado posible en esa región del mundo... Leer más
01.11.06
g Visita inesperada
Llegaste a buscarme a mí. Sin planes, sin anuncios, así no más, traído por la vida. Ayúdame a recordar si fueron dos o tres las horas que pasamos juntos. Las horas en que pusimos en paréntesis las obligaciones del día para inventar -en una cadena interminable de instantes- mil y una manera de pasarla bien, sorprendiéndonos mutuamente, burlándonos el uno del otro y riéndonos de todos a nuestro alrededor... Leer más
22.4.06
g Cosas de la vida
Hay días en que muchas cosas forman parte de mí, como mi nombre, mis cejas o mi biografía. Por ejemplo el fluorescente que ilumina cada noche esta pantalla, mi pequeño posavasos de aluminio o este viejo cojín azul sobre el que descansa mi doblada espalda... Leer más
22.3.06
g Instante
Déjate llevar por la brisa imperceptible de esta mañana vacía. Escapa de tus especulaciones, huye de tu melancolía, renuncia a imaginar el día siguiente, no pienses más en lo que harás más tarde, tampoco te abandones a la incertidumbre de la próxima hora... Leer más
22.3.06
g ¿Quién soy?
Tarde o temprano, llega un momento en la vida en que esta pregunta cobra sentido ya no a partir de la búsqueda de una esencia, que después de tanto buscarla llegas a comprobar que no existe, o de una enigmática predestinación, cuya suposición nos resultó tan cómoda algunas veces, sino de un simple balance de lo actuado... Leer más
22.3.06
g Instrucciones para sufrir
No, no, sobre esto no escribió Julio, así es que no se trata de un plagio. Ocurre simplemente que, por ese tipo de motivos que no alcanzas a entender y que de pronto te asaltan de manera inexplicable, sentí la necesidad de hacer un pequeño recuento de las diversas e ingeniosas formas en que podemos provocarnos en el alma, sin quererlo a veces pero queriéndolo con más frecuencia, desde un pequeño dolor imperceptible... Leer más
21.3.06
g Concentración
Tengo que terminar de escribir esto a cualquier precio el día de hoy. Por fortuna, ya casi acabo. Sólo debo encontrar la frase precisa de un autor consagrado que respalde lo que modestamente afirmo aquí. Mejor si son dos. ¿En qué carpeta archivé el texto de Braslavsky? ... Leer más
21.3.06
g La maquina que producía discursos
Ocurrió en el año 3000, que un grupo notable de sabios fue convocado por el Gran Gobernante del hemisferio de occidente, enorme país ubicado a la izquierda del atlántico cuya comando polìtico se conservó siempre en Washington, a imaginar la educación que debían recibir los jóvenes del tercer milenio... Leer más
21.3.06
g Acerca del exilio de la inconsciencia
Ernesto Sábato escribió: «Los tiempos modernos fueron siglos señalados por el menosprecio a los esenciales atributos y valores del inconsciente. Los filósofos de la Ilustración sacaron la inconsciencia a patadas por la puerta. Y se les metió de vuelta por la ventana. Desde los griegos, por lo menos, se sabe que las diosas de la noche no se pueden menospreciar, y mucho menos excluirlos, porque entonces reaccionan vengándose en fatídicas formas»... Leer más
21.3.06
g Veintiún años
Isabel cumple 21 años. Nueve de ellos los pasamos juntos. Sus primeras señales de vida en el vientre de su madre, la expectativa de su nacimiento, su primer gemido detrás de esa vitrina, la primera sensación de su calor sobre mis brazos, la ilusión de su llegada a casa, mi primer insomnio, la genuina felicidad de sus hermanos mayores al conocerla y esa sensación tan explicable de esta si la hago bien que me invadió desde el primer aviso de su posible arribo a mi vida, son recuerdos esenciales... Leer más
21.3.06
g Máquinas de escribir
Me enteré hoy con sorpresa que Woody Allen no tiene dirección de correo electrónico y que tampoco usa computadora. Más aún, parece que redacta los guiones de sus películas en la misma máquina de escribir con la que escribió su primer guión. Romántico y admirable... Leer más
21.3.06
g Amnesia
Había conservado todo, syllabus, materiales de lectura cuidadosamente escogidos, numerosos textos escaneados y editados con esmero, los mejores trabajos de mis alumnos, mi tabla de criterios para la calificación, la nómina de los cursos y un pequeño baúl de insumos muy variados, de donde podía extraer fragmentos de artículos bastante largos pero importantes y que había seleccionado con paciencia a costa de muchas horas de navegación por la web... Leer más
21.3.06
g Siempre es posible
Siempre es posible rendirse. Con el paso de los años, se van sumando los motivos para decir basta. Para decirle no a la brevedad del tiempo, a las promesas que no puedes cumplir, al sueldo que no te alcanza, a las llamadas que esperas pero que nunca haces, al perro que no puedes tener, al amigo que ya no frecuentas, a las infancias que perdiste, al dentista que abandonaste, a las clases de música que nunca llegaron o al bienestar que no puedes ofrecer a los que amas... Leer más
21.3.06
g Música es
La verdad es que no se quien sea Ud. señor La Madrid. Por lo pronto, es apenas un pequeñísimo retazo del diario. Pero no me resulta difícil imaginar que nos haremos buenos amigos. Usted me va a enseñar a cantar... Leer más
21.3.06
g Viva la vida
El verdadero efecto mágico de una conferencia se produce recién cuando alguien, cualquiera que fuese, una vez que las luces del escenario se apagaron, emerge de la multitud y se revela ante ti detrás de una pregunta, con un rostro, un nombre, una dirección o quizás un teléfono, para inaugurar, sin la solemnidad de un brindis pero con su mismo sabor, un vínculo... Leer más
20.3.06
g Ternura
El grito de esa niña mezclaba sentimientos de euforia, travesura y pánico. Quizás reflejaba el itinerario de los hechos: el desafío de trepar el metálico arco de fulbito, el esfuerzo desplegado, la alegría de la hazaña cumplida, el desconcierto del retorno a tierra, el impulso que la lleva a sostenerse del poste transversal, el equilibrio perdido... y el terror... Leer más
20.3.06
g Viviana
Mi pequeña ardilla desapareció hace varios días. En vano he esperado cada mañana que aparezca, asomándose silenciosa entre las ramas, instalada en el nido abandonado de paloma, mirándome fijamente con esos lindos ojos pardos, que fueron la primera e inesperada señal de su presencia... Leer más
20.3.06
g Te hiciste humo
Necesitas descansar. Esas fueron tus últimas palabras. Y vaya si me diste descanso. Desde entonces, no volví a saber más de ti. Te hiciste humo. Claro, yo comprendo. De un lado, ni el teléfono ni el papel llegaba a ser ya suficientes para confirmar un sentimiento pacientemente estimulado por la voz, el verbo y el recuerdo... Leer más
20.3.06
g Chica de la boutique
No tenías que ser amable. Bastaba indicarme el precio con desgano. Como hacen todas. Pero no. Tuviste que obstinarte en esa cortesía inoportuna y desconcertante para que sea yo quien termine, como siempre, pagando las consecuencias... Leer más
20.3.06
g Estoy verde
Casi no voy al concierto ¿sabes?. Tenía las entradas, pero solo, no, no lo hubiera hecho solo. Lo hice hace tres años, cuando se presentó Milanés en Bogotá. Y aunque las circunstancias fueron las mismas -un jugador que desiste horas antes del partido- aquel fue un coliseo, con tribunas, multitudes y tormenta y una noche lo suficientemente oscura, a pesar de los rayos, como para pasar desapercibido... Leer más
20.3.06
g Te lo dije
El arcoiris que dijiste que yo era, aquella noche amable y generosa en que tus palabras dulces acariciaron mi alma, había sido sólo un espejismo. Te lo dije. No era tal. O no tenía, en todo caso, olla de oro. No podías deslizarte en él. No duraba eternamente... Leer más
20.3.06
g El rey de las flores
La magia del video me devolvió tu imagen. Después de tanto tiempo, tuve la ocasión de verte nuevamente bajando de un avión, rapado y flaco; de ver pasear tu desconcierto y tu silencio por otro aeropuerto internacional, tan extraño a tus hábitos, tan próximo al recuerdo de tu última visita a Lima, hace tres años, hace treinta años, hace tres días... Leer más
20.3.06
g Acting out
A ratos pensaba que era un poco tarde para despertarse. Que quizás era mejor enfundarse nuevamente en sus viejos sueños de consolación, cerrar las cortinas del cuarto y apagar el timbre del teléfono, ignorando la visible mudanza que acababa de producirse en su vida. Quedarse solo una vez más y a estas alturas del camino, como que exigía beneficio de inventario... Leer más
07.12.06
g Eduviges y el museo de la esperanza
Ocurrió una vez hace muchos años, en un lugar alejado y maravilloso, rodeado de árboles que nadie podía podar ni pintar de blanco la base de sus troncos, de canarios cantores que nadie podía enjaular y de cavernas que servían de refugio a esas mariposas extraordinarias que se trasladaban cada año del Canadá hasta Sudamérica sólo para aparearse y regresar después a casa a depositar sus larvas. Hasta allí llegó un grupo de personas, habitantes de un curioso país donde la gente después de recibir once años de educación no sabía leer, con la decisión de construir una aldea pequeña, en cuya plaza principal se levantara el primer museo de la educación que nadie jamás haya imaginado posible en esa región del mundo... Leer más
01.11.06
g Visita inesperada
Llegaste a buscarme a mí. Sin planes, sin anuncios, así no más, traído por la vida. Ayúdame a recordar si fueron dos o tres las horas que pasamos juntos. Las horas en que pusimos en paréntesis las obligaciones del día para inventar -en una cadena interminable de instantes- mil y una manera de pasarla bien, sorprendiéndonos mutuamente, burlándonos el uno del otro y riéndonos de todos a nuestro alrededor... Leer más
22.4.06
g Cosas de la vida
Hay días en que muchas cosas forman parte de mí, como mi nombre, mis cejas o mi biografía. Por ejemplo el fluorescente que ilumina cada noche esta pantalla, mi pequeño posavasos de aluminio o este viejo cojín azul sobre el que descansa mi doblada espalda... Leer más
22.3.06
g Instante
Déjate llevar por la brisa imperceptible de esta mañana vacía. Escapa de tus especulaciones, huye de tu melancolía, renuncia a imaginar el día siguiente, no pienses más en lo que harás más tarde, tampoco te abandones a la incertidumbre de la próxima hora... Leer más
22.3.06
g ¿Quién soy?
Tarde o temprano, llega un momento en la vida en que esta pregunta cobra sentido ya no a partir de la búsqueda de una esencia, que después de tanto buscarla llegas a comprobar que no existe, o de una enigmática predestinación, cuya suposición nos resultó tan cómoda algunas veces, sino de un simple balance de lo actuado... Leer más
22.3.06
g Instrucciones para sufrir
No, no, sobre esto no escribió Julio, así es que no se trata de un plagio. Ocurre simplemente que, por ese tipo de motivos que no alcanzas a entender y que de pronto te asaltan de manera inexplicable, sentí la necesidad de hacer un pequeño recuento de las diversas e ingeniosas formas en que podemos provocarnos en el alma, sin quererlo a veces pero queriéndolo con más frecuencia, desde un pequeño dolor imperceptible... Leer más
21.3.06
g Concentración
Tengo que terminar de escribir esto a cualquier precio el día de hoy. Por fortuna, ya casi acabo. Sólo debo encontrar la frase precisa de un autor consagrado que respalde lo que modestamente afirmo aquí. Mejor si son dos. ¿En qué carpeta archivé el texto de Braslavsky? ... Leer más
21.3.06
g La maquina que producía discursos
Ocurrió en el año 3000, que un grupo notable de sabios fue convocado por el Gran Gobernante del hemisferio de occidente, enorme país ubicado a la izquierda del atlántico cuya comando polìtico se conservó siempre en Washington, a imaginar la educación que debían recibir los jóvenes del tercer milenio... Leer más
21.3.06
g Acerca del exilio de la inconsciencia
Ernesto Sábato escribió: «Los tiempos modernos fueron siglos señalados por el menosprecio a los esenciales atributos y valores del inconsciente. Los filósofos de la Ilustración sacaron la inconsciencia a patadas por la puerta. Y se les metió de vuelta por la ventana. Desde los griegos, por lo menos, se sabe que las diosas de la noche no se pueden menospreciar, y mucho menos excluirlos, porque entonces reaccionan vengándose en fatídicas formas»... Leer más
21.3.06
g Veintiún años
Isabel cumple 21 años. Nueve de ellos los pasamos juntos. Sus primeras señales de vida en el vientre de su madre, la expectativa de su nacimiento, su primer gemido detrás de esa vitrina, la primera sensación de su calor sobre mis brazos, la ilusión de su llegada a casa, mi primer insomnio, la genuina felicidad de sus hermanos mayores al conocerla y esa sensación tan explicable de esta si la hago bien que me invadió desde el primer aviso de su posible arribo a mi vida, son recuerdos esenciales... Leer más
21.3.06
g Máquinas de escribir
Me enteré hoy con sorpresa que Woody Allen no tiene dirección de correo electrónico y que tampoco usa computadora. Más aún, parece que redacta los guiones de sus películas en la misma máquina de escribir con la que escribió su primer guión. Romántico y admirable... Leer más
21.3.06
g Amnesia
Había conservado todo, syllabus, materiales de lectura cuidadosamente escogidos, numerosos textos escaneados y editados con esmero, los mejores trabajos de mis alumnos, mi tabla de criterios para la calificación, la nómina de los cursos y un pequeño baúl de insumos muy variados, de donde podía extraer fragmentos de artículos bastante largos pero importantes y que había seleccionado con paciencia a costa de muchas horas de navegación por la web... Leer más
21.3.06
g Siempre es posible
Siempre es posible rendirse. Con el paso de los años, se van sumando los motivos para decir basta. Para decirle no a la brevedad del tiempo, a las promesas que no puedes cumplir, al sueldo que no te alcanza, a las llamadas que esperas pero que nunca haces, al perro que no puedes tener, al amigo que ya no frecuentas, a las infancias que perdiste, al dentista que abandonaste, a las clases de música que nunca llegaron o al bienestar que no puedes ofrecer a los que amas... Leer más
21.3.06
g Música es
La verdad es que no se quien sea Ud. señor La Madrid. Por lo pronto, es apenas un pequeñísimo retazo del diario. Pero no me resulta difícil imaginar que nos haremos buenos amigos. Usted me va a enseñar a cantar... Leer más
21.3.06
g Viva la vida
El verdadero efecto mágico de una conferencia se produce recién cuando alguien, cualquiera que fuese, una vez que las luces del escenario se apagaron, emerge de la multitud y se revela ante ti detrás de una pregunta, con un rostro, un nombre, una dirección o quizás un teléfono, para inaugurar, sin la solemnidad de un brindis pero con su mismo sabor, un vínculo... Leer más
20.3.06
g Ternura
El grito de esa niña mezclaba sentimientos de euforia, travesura y pánico. Quizás reflejaba el itinerario de los hechos: el desafío de trepar el metálico arco de fulbito, el esfuerzo desplegado, la alegría de la hazaña cumplida, el desconcierto del retorno a tierra, el impulso que la lleva a sostenerse del poste transversal, el equilibrio perdido... y el terror... Leer más
20.3.06
g Viviana
Mi pequeña ardilla desapareció hace varios días. En vano he esperado cada mañana que aparezca, asomándose silenciosa entre las ramas, instalada en el nido abandonado de paloma, mirándome fijamente con esos lindos ojos pardos, que fueron la primera e inesperada señal de su presencia... Leer más
20.3.06
g Te hiciste humo
Necesitas descansar. Esas fueron tus últimas palabras. Y vaya si me diste descanso. Desde entonces, no volví a saber más de ti. Te hiciste humo. Claro, yo comprendo. De un lado, ni el teléfono ni el papel llegaba a ser ya suficientes para confirmar un sentimiento pacientemente estimulado por la voz, el verbo y el recuerdo... Leer más
20.3.06
g Chica de la boutique
No tenías que ser amable. Bastaba indicarme el precio con desgano. Como hacen todas. Pero no. Tuviste que obstinarte en esa cortesía inoportuna y desconcertante para que sea yo quien termine, como siempre, pagando las consecuencias... Leer más
20.3.06
g Estoy verde
Casi no voy al concierto ¿sabes?. Tenía las entradas, pero solo, no, no lo hubiera hecho solo. Lo hice hace tres años, cuando se presentó Milanés en Bogotá. Y aunque las circunstancias fueron las mismas -un jugador que desiste horas antes del partido- aquel fue un coliseo, con tribunas, multitudes y tormenta y una noche lo suficientemente oscura, a pesar de los rayos, como para pasar desapercibido... Leer más
20.3.06
g Te lo dije
El arcoiris que dijiste que yo era, aquella noche amable y generosa en que tus palabras dulces acariciaron mi alma, había sido sólo un espejismo. Te lo dije. No era tal. O no tenía, en todo caso, olla de oro. No podías deslizarte en él. No duraba eternamente... Leer más
20.3.06
g El rey de las flores
La magia del video me devolvió tu imagen. Después de tanto tiempo, tuve la ocasión de verte nuevamente bajando de un avión, rapado y flaco; de ver pasear tu desconcierto y tu silencio por otro aeropuerto internacional, tan extraño a tus hábitos, tan próximo al recuerdo de tu última visita a Lima, hace tres años, hace treinta años, hace tres días... Leer más
20.3.06
g Acting out
A ratos pensaba que era un poco tarde para despertarse. Que quizás era mejor enfundarse nuevamente en sus viejos sueños de consolación, cerrar las cortinas del cuarto y apagar el timbre del teléfono, ignorando la visible mudanza que acababa de producirse en su vida. Quedarse solo una vez más y a estas alturas del camino, como que exigía beneficio de inventario... Leer más


1 comentarios:
life just good
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